La revolución española de las mascarillas FFP2

La imprevisión en la gestión de la primera ola de la pandemia no sólo fue del gobierno. Afectó igualmente a una industria, la de fabricación de equipos de protección individual, a la que el coronavirus pilló con el paso cambiado. Pero a la situación se le ha sabido dar la vuelta, por completo, o casi.

Para hacer frente a los abusos de China (productos defectuosos y contratos opacos), grupos españoles como Farmaquivir han desarrollado líneas de producción propia de mascarillas: tanto quirúrgicas como FFP2, en las que han puesto el foco con enorme éxito, y en el caso de esta firma 100% española, haciendo una apuesta única y singular, muy fuerte en inversión, desde el sector farmacéutico.

Hoy se disponen a fabricar hasta 10 millones de mascarillas mensuales. Suben y suben y suben su volumen. “Se trata de un producto que en modo alguno desaparecerá. Se han convertido ya, y lo van a seguir siendo, en commodities, con una fabricación a gran escala y con un valor o utilidad en el que no es fácil la diferenciación. Nosotros lo estamos haciendo: elevando la calidad, incluyendo carbono en las mascarillas y, algo fundamental, poniéndolas en el mercado a un precio justo”, señala Javier Coterillo, CEO de la compañía.

Mientras se multiplican las dudas sobre los efectos secundarios de la vacuna que ya ha llegado a España, y que ha empezado a ser aplicada en Guadalajara, el empresario es claro: “España ha tenido durante demasiados meses falta de autonomía para proteger a los ciudadanos. Ahora estamos en disposición de hacerlo. Tenemos autonomía, independencia a todos los niveles”, incluido el de la fabricación de la propia tela de la mascarilla.

Así, 2021 ha traído a Farmaquivir una máquina extrusora, la joya de la corona, que permitirá a la compañía la producción íntegra, 100%, de un material resistente, transpirable, antiestático y con alta capacidad para actuar como barrera vírica y bacterial y aumentar la versatilidad en los modelos y tipos, como en la propia personalización del producto.

“Apostamos por nuestro país, estamos paso a paso consolidándonos como referencia en el sector. Y, si hay algo de lo que nos sentimos especialmente orgullosos, es de la capacidad, mes a mes, para crear nuevos puestos de trabajo y contribuir así a que España pueda salir de una crisis que va a costar abandonar”, señala Javier Coterillo, que ha destacado hasta hoy en su trayectoria profesional, y en su condición de coach internacional, por incorporar principios de inteligencia emocional a la gestión empresarial.

Con las FFP2, Farmaquivir está imprimiendo velocidad a una industria española que, de manera realista, ya se prepara para una Tercera Ola de la pandemia. “No podemos fallar, no podemos llegar tarde. Hemos trabajado muy duro para llegar, lo antes posible, a disponer detodas las homologaciones y certificaciones tanto de la Unión Europea como de Estados Unidos (…) queremos combinar la capacidad de hacer negocio y nuestro crecimiento con nuestra responsabilidad social corporativa”, recalca el empresario, que hace un llamamiento a la esperanza en estos tiempos de cambio.

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