Coterillo (Farmaquivir): “La mascarilla ha venido para quedarse, se va a convertir en un commodity”

El CEO del fabricante de mascarillas 100% españolas demanda a los políticos “que den ejemplo” y dejen de importar mascarillas chinas habiendo fabricantes españoles.

Javier Coterillo prevé una fuerte demanda sostenida de productos de prevención sanitaria en los próximos años después de un año de explosión de las ventas por el coronavirus

Javier Coterillo es el CEO de la empresa española fabricante de mascarillas y proveedora de productos farmacéuticos Farmaquivir. Este producto se ha convertido en indispensable para la población ante la pandemia del coronavirus, ya que se trata de la primera línea de defensa frente al contagio. Por ello, es indispensable que se usen productos de calidad, y, a ser posible, españoles.

Para todas las empresas de su sector, 2020 ha sido un año anómalo en el que se han disparado los pedidos y la demanda del producto. Algo que aparentemente es una buena noticia puede tener complicaciones para satisfacer las demandas. Teniendo en cuenta una cosa y la otra, ¿cómo califica el año para su empresa?

Hemos cerrado un año francamente bueno, ésa es la verdad. Estamos en un momento de expansión y crecimiento muy claro. Los pedidos se dispararon especialmente en la segunda ola, ya que en la primera, ante la falta de anticipación sobre la amenaza real del covid19, no podemos negar que hubo problemas de abastecimiento. Nosotros hemos sido capaces de reaccionar con agilidad. Somos fabricantes españoles de mascarillas con la ventaja de ser una compañía muy asentada con una experiencia de más de 15 años como proveedores farmacéuticos actualizados. Eso facilita la tarea y es una garantía.

¿Cómo han conseguido adaptarse -también en cuanto a almacenamiento y logística- a una demanda que seguramente no esperaban?

Hemos tenido que afrontar un crecimiento orgánico. La crisis ha sido -está siendo- más larga de lo esperado y, por tanto, los equipos de protección individual están teniendo y van a tener una vida más larga en el tiempo. La propia mascarilla no me cabe la menor duda de que terminará convertida en una commodity, de uso generalizado y preventivo entre la población. Hemos multiplicado mes a mes el ritmo de fabricación, sirviendo casi automáticamente las mascarillas, en especial las FFP2. Hemos ampliado la maquinaria, por supuesto, y el uso de la más alta tecnología.

¿Cuáles son las principales dificultades que se han encontrado en este proceso?

Se pueden resumir en una. La Administración no lo ha puesto fácil, ni siquiera a las empresas ya establecidas en el sector: lentitud, trabas, burocracia… y por otro lado esa misma Administración incurre en una actitud recurrente e incomprensible, y es la de importar material asiático, principalmente chino, ‘low cost’, de una calidad muy inferior en filtración o respirabilidad u otros factores al que nosotros fabricamos y vendemos en España y a nivel internacional. Nuestros políticos deberían dar ejemplo, tirar del carro, apostar por nuestro país, por nuestra industria, por la creación de empleo en tiempos de crisis… deberían entenderlo y los empresarios vamos a ser incansables y muy exigentes en ese sentido.

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Después de un 2020 que no entraba en los planes de nadie, ¿cuáles son sus expectativas de cara a este recién estrenando 2021?

El tiempo nos está dando la razón. No podemos pensar que la mascarilla es un elemento decorativo, estético, del estilo de una prenda de moda, que puede ser de tela… en fin. La expectativa es la de incrementar fuertemente la puesta a disposición de la población de la mascarilla FFP2. Estamos viendo cómo incluso en países como Austria o Alemania o Portugal se están imponiendo normas sobre su uso. Hemos de buscar la máxima protección y las máximas garantías. Son demasiados muertos y una curva todavía insoportable de infectados. El listón, como fabricantes especializados, hemos de ponerlo muy alto.

¿Seguirá creciendo la demanda o será un año de estabilización?

La pandemia no sólo no se ha detenido sino que ni siquiera ha ralentizado su impulso. Es una muy mala noticia para la salud, en todos los continentes. Nuevas cepas, rebrotes donde se suponía controlada la enfermedad… la demanda de seguridad será creciente y no podemos fallar. No nos lo podemos permitir.

Y, más allá de este año, cree que es un producto de ‘explosion’ o por el contrario su previsión es que vamos a estar utilizándolas a largo plazo?

Siempre ha sido un gran defensor de la salud preventiva. Hace apenas año y medio seguíamos viendo a ciudadanos asiáticos en nuestras ciudades con mascarilla, para protegerse de la contaminación, y su actitud nos parecía desproporcionada, incluso innecesaria. El uso de mascarilla, en hospitales, en espacios frecuentados por personas mayores, en situaciones de gran concentración de personas, tenderá a normalizarse. Será un mecanismo de anticipación a la enfermedad, a las que puedan venir en el futuro.

Su mercado es netamente nacional o reservan parte de su producción a la exportación?

Nuestro principal nicho de mercado, porcentualmente, está en España. Pero trabajamos a nivel internacional, en Europa, en América Latina, en Estados Unidos… nuestras mascarillas cuentan con los certificados y las homologaciones, nacionales e internacionales más exigentes. Creemos que es posible vender ‘calidad farma’ a un precio justo.

¿Es el canal online un buen canal para la comercialización de estos productos?

Sin duda vivimos la era del comercio electrónico y nuestra compañía está presente en ese mundo. Estamos haciendo un gran esfuerzo en términos de comunicación, marketing, transparencia, responsabilidad social corporativa… hasta hoy los clientes que adquieren cantidades muy altas de mascarillas contactan directamente con nuestro departamento comercial. Este mes de febrero estrenaremos la pasarela en la web donde se podrán adquirir las mascarillas de la máxima calidad para consumidores individuales y familias, pero también para pequeñas y medianas empresas. Insisto: es una vía de negocio pero creo que vivimos tiempos en los que se nos exige que seamos muy visibles y especialmente responsables. Trabajamos con productos de primera necesidad.

Los efectos sanitarios del coronavirus más tarde o más temprano irán remitiendo, y en algún momento desaparecerán. ¿Cómo cree que va a afectar a su negocio? ¿tienen otros planes de diversificación?

Somos una compañía muy consolidada. Nos avala nuestra experiencia y el conocimiento profundo del sector farmacéutico. Ahí estábamos y ahí seguiremos, más allá de que hoy la concentración sea altísima en la fabricación de material covid19. Lo digo desde la humildad, pero estamos pisando fuerte y dejando huella. La vía natural es no sólo la expansión de la compañía en España sino la proyección internacional con socios importantes que hoy ya son colaboradores puntuales. Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente.

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